Copenhague

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foto de la web diariodelviajero.com

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Uno de los puntos habituales en toda postal de Copenhague es la estatua de la sirenita. Presente en millones de vídeos, fotografías y postales durante muchos años, así que mejor no dejar pasar la visita, no vaya a ser que se quede sin las fotografías tradicionales. El parque merece la pena ya por sí mismo, pero abrazar a la Sirenita para la tradicional fotografía es el punto central de esta ruta.

En la esquina de Bredgade con el parque Churchill hay que girar a la derecha, para dejar atrás el Museo de la Resistencia y entrar en el parque con dirección a la iglesia de San Albano y la Fuente de Gefión.

Esta iglesia pertenece a la comunidad anglicana de Copenhague y oficia sus ceremonias en inglés. La sede, en mitad del parque, fue un regalo del rey Christian IX tras la boda de su hija con el Príncipe de Gales, que reinó como Eduardo VII.

Símbolo de la ciudad

Frente a la iglesia se halla la preciosa Fuente de Gefión. Según la mitología nórdica, el rey de Suecia ofreció a la diosa tanta tierra como pudiera arar en una noche. Gefión, entonces, transformó a sus cuatro hijos en bueyes y a la mañana siguiente habían arado una tierra que separaron del continente y colocaron en el mar: la isla de Sealandia.

La fuente, la más bella e impresionante de Dinamarca, consiste en las figuras en bronce de la diosa y sus hijos en aquella labor y es obra del escultor Anders Bundgaard. Si se continúa en dirección norte, por el camino costero del parque, en menos de diez minutos llegaréis hasta la estatua de la Sirenita, que a muchos decepciona por su pequeño tamaño y el paisaje portuario de fondo, marcado por grúas y fábricas.

Mitos y magia en torno a la Fuente de Gefión

La Sirenita, un personaje de Hans Christian Andersen, esculpida por Edvard Erichsen y símbolo de Copenhague, es un bronce asentado en unas rocas, casi siempre fotografiado por un grupo de turistas. La Sirenita está asentada en ese punto desde 1913 y a lo largo de su historia ha sufrido varios atentados: cortes de cabeza, de brazos y en otras partes. El último destacado fue el de la Nochevieja de 1996.

Una vez superada la estatua de la Sirenita, se toma el sendero a la izquierda que se interna en el parque y en seguida se llega a la entada del Kastellet, uno de los bastiones de la antigua fortaleza construida por el rey Federico III en la segunda mitad del siglo XVIII. Esta fortaleza está abierta a diario desde las 6 de la mañana hasta el anochecer, con entrada libre y que merece la pena cruzar, una vez conseguidas las fotos de rigor con la Sirenita.

El camino hasta la fortaleza está flanqueado de bellos edificios administrativos del siglo XVIII. Siguiendo por ese mismo camino, en seguida se llega de nuevo a la entrada del parque, donde se puede hacer una visita al Museo de la Resistencia.

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Un Comentario

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